
Casa DOMPE
Juego de volúmenes, luces, sombras
Casa Dompe se concibe como un ejercicio de composición arquitectónica donde el juego de volúmenes genera una vivienda dinámica, precisa y profundamente habitable.
La luz y la sombra se convierten en herramientas de proyecto, construyendo una arquitectura que evoluciona a lo largo del día y cualifica cada espacio.
Volumen, profundidad y movimiento
El proyecto se articula a partir de una composición clara de volúmenes.
Un espacio principal en doble altura alberga el salón, generando amplitud y continuidad visual. Sobre él, tres volúmenes independientes en planta primera contienen las zonas de descanso, configurando una imagen fragmentada y equilibrada.
Todos ellos se conectan mediante una escalera volada que actúa como elemento de unión, articulando la vivienda y aportando ligereza al conjunto.
El resultado es una arquitectura donde la volumetría no solo define la forma, sino también la experiencia espacial.


La luz como generadora de arquitectura
El juego de volúmenes produce una rica secuencia de luces y sombras que aporta profundidad y dinamismo a los espacios interiores.
La doble altura del salón permite que la luz natural penetre en profundidad, mientras que las diferentes piezas volumétricas generan contrastes y matices a lo largo del día.
Incluso los espacios inferiores adquieren protagonismo gracias a la incorporación de un patio inglés, que introduce luz natural en el sótano y transforma su carácter en un ámbito habitable y cálido.


Rigor y optimización
Casa Dompe es también un ejemplo de control económico aplicado al proyecto arquitectónico.
Cada decisión —estructura, instalaciones y acabados— se ajusta al presupuesto definido desde el inicio, manteniendo intacto el concepto arquitectónico.
El proyecto demuestra que es posible alcanzar una arquitectura cuidada y coherente sin renunciar a la viabilidad económica.
Una casa pensada para ser vivida
Más allá de su composición formal, la vivienda responde a una lógica clara de uso.
Los espacios se organizan para facilitar la vida cotidiana, combinando amplitud, conexión y privacidad.
La arquitectura acompaña, ordena y mejora la experiencia de habitar, generando una casa funcional, equilibrada y duradera.






